sábado, 30 de abril de 2011

eL MuNDo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta contó: Dijo que habia contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de "fueguitos" -el mundo es eso- reveló -un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chiquitos y fuegos de todos colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca, se enciende...*

(Eduardo Galeano)

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